BIENAL DE VENECIA
La 53 edición de la Bienal reivindica la fuerza de una obra de arte no radica en su aparatosidad.
A partir del 7 de junio Venecia reune a más de 90 artistas de 77 países y abre nuevos espacios como el Giardini delle Virgini o el Ca'Gisutinian, la esperada apertura del Archivo Histórico de Arte Contemporáneo y una ampliación del Palacio de Exposiciones, antes conocido como Pabellón de Italia.
El lema de esta nueva edición es Making Worlds (Contruir o construyendo mundos) ideada y dirigida por el comisario sueco Daniel Birnbaum, actual rector de la Stadelschule de Frankfurt, donde trata de educar a los jóvenes estudiantes no sólo en la teoría sino también en la responsabilidad práctica de ocnstruir sus propios mundos artísticos a través del desarrollo de nuevos procesos y técnicas, sin importar la calidad de los materiales empleados o la espectacularidad de sus resultados.
A partir de estas premisas, su concepto radica en la idea básica de que una obra de arte es algo más que un objeto, representando tanto una particular visión del mundo como un modo de construirlo.
La fuerza conceptual de una pieza ya no depende de la complejidad de las herramientas puestas en juego: unas marcas en un papel, un sencillo gesto en el lienzo o una instalación pueden ser transmisoras de una nueva manera de ver y pensar el mundo.
Este interés en la fijación del concepto artístico en el mismo proceso creativo subyace coherente en cada uno de los artistas seleccionados para este año.
La visión latente del organismo y anatomía del acto creativo en su proceso y no en su simple imagen físca, propuesto pr Buerguel en la Documenta 12, propone la clave enel crecimiento y decrecimiento de la obra de arte como resultado en sí mismo, destacando más el proceso vital que el acostubrando impacto -comercial o radicalmente visceral- de una imagen, lo que favorece la lectura y revelación de un pensamiento que se hace "tridimensional" y no sólo superficial.
Artistas presentes en la Bienal:
Michelangelo Pisoletto y los espejos
Referirse al trabajo de Pistoletto con los espejos no es sencillo, claramente hay en este un acabado estudio de la Historia del Arte, y por ende una propuesta que tiene mucho de discurso respecto al desarrollo del arte mismo. Aparece inmediatamente el trabajo con elementos fundamentales de la representación visual como la perspectiva, el uso del espacio y la utilización de la fotografía.
El primero de estos trabajos y mediante el cual él artista llego a utilizar este particular método fueron una serie de autorretratos en donde el fondo de estos fue pintado por una capa de barniz brillante, ahí el artista vio por primera vez el reflejo, la duplicidad. Veía su propio autorretrato pero al mismo tiempo se veía reflejado a él en el fondo de este. Luego vinieron los “Quadri specchianti”, una serie de fotografías de personas o cosas serigrafiadas en paneles que tenían la particularidad de funcionar como espejos. El resultado era sorprendente y totalmente innovador, el espectador al ponerse frente al cuadro aparecía dentro de él, además de que el fondo de este reflejaba todo lo que estaba frente a él, “solucionando” o reacomodando la cuestión de la perspectiva, elemento que es parte de la pintura occidental desde hace más de 500 años.
Veremos en la Biennale:

Sara Ramo: Quase Cheio, Quase Vazio
En sus trabajos Sara Ramo se apropia de elementos y escenas de lo cotidiano, los extrae de sus lugares de origen y los recoloca en vídeos, fotografías, collages, esculturas e instalaciones. Ramo investiga el momento en el que los objetos dejan de tener sentido en las vidas de las personas para crear situaciones en las cuales se pierde la calma y el orden del mundo parece en crisis.
En estas obras, la artista muestra acciones banales, pero llenas de significado, en el espacio doméstico o en los escenarios creados por ella misma, buscando el encuentro entre realidad y ficción.

Wofgang Tilmans
Tillmans vivió en Hamburgo hasta que a finales de los ochenta se trasladó a Inglaterra. Durante este primer período experimenta, reproduciendo imágenes tomadas de los periódicos y algunas de sus fotografías, con fotocopias láser en blanco y negro. Este medio le permitía borrar las superficies, alterar los enfoques y jugar con la escala de las copias, que eran presentadas en forma de trípticos.
Entre 1990 y 1992 estudió fotografía en el Bournemouth and Poole College of Art and Design, aunque ya antes había comenzado a trabajar para algunas revistas de moda británicas como The Face o I+D. Tillmans introduce en la fotografía de moda un nuevo estilo pseudodocumentalista, deudor de fotógrafos como Nan Goldin, que lejos de ser espontáneo e inmediato como aparenta, es cuidadosamente estructurado y diseñado. Su trabajo, en el que recogía imágenes de jóvenes en fiestas, clubes y conciertos, pronto se hizo conocido y se convirtió en el retratista de algunos de los personajes famosos del momento como la modelo Kate Moss, el cantante pop Damon Albarn o el músico y compositor Moby.
A pesar de haber expuesto ya en Hamburgo, en 1993 hizo la que él considera su primera exposición. Fue en la galería Daniel Buchholz en Colonia. Allí presentó algunas de las fotografías que había publicado en revistas junto a originales, todas ellas sin enmarcar, no alineadas, y pegadas directamente en la pared, una característica de todos sus montajes posteriores. Con esta disposición pretendía mostrar su obra alejándose de la jerarquía que distingue una imagen revelada en el cuarto oscuro de la reproducida en un medio de comunicación o por una impresora; para él todas tienen el mismo valor. Esta forma de instalación pretende también negociar con la rigidez y la permanencia de la fotografía y reconciliarla con la flexibilidad y lo cambiante de la realidad que representa.
Tillmans ha reconocido que, a pesar del pánico al SIDA que le ha marcado, sus imágenes son optimistas porque ha aceptado la fragilidad de la vida y ha decidido celebrarla. Aunque sus fotos estén tomadas de su cotidianeidad y algunos de sus protagonistas sean amigos suyos, nunca ha querido que su obra se identifique con la idea de un diario o una autobiografía; por este motivo, se aleja de la utilización de efectos dramáticos y busca lo que ha sido definido con el término “indeterminación”, sus personajes permanecen siempre inexpresivos.
A mediados de los años noventa, analizando cómo era recibido su trabajo, comienza a investigar las posibilidades de la abstracción y abandona temporalmente la representación de personas. A esta etapa pertenecen sus Intervention Pieces, en las que expone el papel fotográfico a distintas fuentes de luz en el cuarto oscuro. Siguiendo este proceso quiere hacer evidente la dualidad de la fotografía como medio de representación y como objeto físico.

Öyvind Fahlström
Öyvind Axel Christian Fahlström (São Paulo, el 28 de diciembre de 1928; Estocolmo, Suecia, 9 de noviembre de 1976), fue un pintor y poeta brasileño.
Hijo de inmigrantes suecos, pasó su infancia entre São Paulo, Niterói y Rio de Janeiro. En 1939, va a Suecia a pasar las vacaciones con la familia de sus padres, poco antes del comienzo de la invasión alemana a Polonia. El estallido de la Segunda Guerra Mundial impide que Falhström viaje de forma segura de retorno a Brasil, y permanece en el país hasta el fin de la guerra. En este período, Fahlström adopta la nacionalidad sueca por las exigencias del gobierno para prestar servicio militar.
Al terminar sus estudios superiores en la Universidad de Estocolmo en 1952, Falhström comienza a viajar por Europa, y a producir teatro y poesía, además de trabajar en traducciones, y periodismo para la prensa sueca.
Sus obras pictóricas consiguieron su primer exposición exclusiva en 1953 en Florencia, Italia. Entre este año y hasta el final de su vida, las obras de Fahlström serían expuestas en museos y galerías de todo el mundo, destacando Francia, Italia, Estados Unidos, Brasil y Suecia.
En 1961, se muda a Nueva York, donde incursiona en la producción de documentales.


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